De la tensión emocional a los trastornos emocionales
Cuando los problemas familiares se vuelven crónicos, es común observar un aumento en los niveles de ansiedad y estrés dentro del hogar. Esta atmósfera puede derivar en trastornos emocionales más severos, donde la tristeza persistente se convierte en una depresión que afecta el rendimiento diario. En muchos casos, los conflictos no resueltos se manifiestan físicamente a través de episodios de insomnio o incluso ataques de pánico ante la anticipación de nuevas discusiones.